Charlie Munger 101
Hay coincidencias que parecen diseñadas para hacerte reflexionar. Hoy, 31 de diciembre de 2025, cerramos un año. Mañana, 1 de enero de 2026, Charlie Munger habría cumplido 101 años. Un número que en las universidades estadounidenses significa «introducción», «fundamentos», «lo esencial». Y quizá no haya mejor forma de cerrar un ciclo y abrir otro que revisando lo que realmente importa.
En un post anterior dejamos caer el concepto de modelos mentales, antes de entrar en detalle en alguno de ellos nos parece necesario hablar de este personaje tan conocido para algunos, y tan desconocido para otros.
Munger fue un relevante inversor reconocido por algunos como un filósofo moderno. El final de año nos parece un gran momento para hablar de él. No solo porque mañana hubiera cumplido 101 años, si no porque la salida del año implica necesariamente la entrada de uno nuevo y , en muchas ocasiones, marca cambios de objetivos personales para muchas personas
Han pasado dos años desde su muerte, y sin embargo, sus reflexiones perduran en el tiempo. No necesitan actualización porque nunca han dejado de ser ciertas. No hablamos de finanzas, aunque ese fuera el mundo con el que más relacionado estaba. Nos referimos a la capacidad de pensar mejor, de equivocarse menos, de construir desde la lucidez y no desde el impulso.
Y eso, tiene mucho que ver contigo si estás preparando oposiciones de secundaria mientras el año se despide y el nuevo espera en el umbral con la promesa de que un Año Nuevo lleno de objetivos cumplidos será.
La biblioteca invisible
Recuerdo una conversación hace años con un opositor que había suspendido tres veces. «Lo sé todo», me decía, «pero cuando me pongo delante del tribunal, me quedo en blanco». No le faltaba conocimiento. Le faltaban modelos mentales, esas estructuras invisibles que Munger coleccionaba como quien construye una biblioteca secreta.
En las universidades estadounidenses, cuando algo se llama «101» significa que es la introducción, el curso fundamental. Y Munger insistía precisamente en eso. Acumular los fundamentos de múltiples disciplinas, en construir esa base sólida de modelos simples pero poderosos que te permiten entender el mundo con más claridad.
No son teorías abstractas. Son patrones útiles, lentes para mirar la realidad con más nitidez y desde distintos puntos de vista. En el fondo, preparar una oposición es exactamente eso. Construir tu propia arquitectura mental básica. Rutinas de estudio que funcionan. Estrategias de memorización que resisten. Formas de organizar el material que no colapsan cuando el nerviosismo aprieta.
La pregunta que lo cambia todo
Hay algo liberador en darle la vuelta a un problema. Munger lo llamaba «inversión«. En lugar de obsesionarme con «¿cómo consigo un 10?», empecé a preguntarme: «¿qué hace que el tribunal me suspenda?»
Es curioso cómo a veces las preguntas más útiles no son las que apuntan directamente al éxito, sino las que te ayudan a evitar el fracaso.
¿Tu temario está desorganizado, sin un hilo conductor que permita al tribunal seguirte sin esfuerzo? Ahí está el problema.
¿Tu Programación Didáctica suena a plantilla copiada, sin personalidad, sin decisiones reales que reflejen cómo piensas el aula? Ahí tienes la respuesta.
¿Tu Defensa Oral es monótona, sin pausas, sin mirada, sin ese algo que hace que alguien quiera escucharte? Ahí está la clave.
Si necesitas un mapa para no perderte en esos puntos críticos, en nuestros cursos encontrarás rutas trazadas por quienes ya han caminado ese terreno. Y si el nuevo año trae consigo el propósito de hacerlo diferente, quizá este sea el momento de dar ese paso.
Una lista
Munger era fanático de las checklists. Decía que los aviones no caen del cielo porque los pilotos confían en su memoria, sino porque tienen listas que verifican antes de cada vuelo. Tu Programación Didáctica merece el mismo rigor, el mismo respeto profesional.
Antes de imprimirla, antes de entregarla, antes de defenderla, hazte estas preguntas:
1) ¿Alguien podría entender tu propuesta en 60 segundos, o necesitas explicarla con rodeos?
2) ¿Los objetivos, la metodología y la evaluación encajan como piezas de un rompecabezas, o hay costuras visibles?
3) ¿Tu sistema de evaluación es real, tangible, demostrable, o solo un adorno administrativo?
4) ¿Suena a aula viva, a práctica real, o a documento que nadie lee más allá del tribunal?
5) ¿Tienes respuestas preparadas para las preguntas incómodas del tribunal, esas que llegan cuando menos las esperas?
Si necesitas plantillas que respiren, ejemplos que inspiren, un método para que tu programación sea única y defendible, el Curso de Programación Didáctica y el Curso de Defensa Oral pueden ser ese empujón que estás buscando para empezar 2026 con claridad y dirección.
El interés compuesto de los días pequeños
Los estoicos lo sabían.
El carácter se forja en lo cotidiano, en las decisiones pequeñas que nadie ve pero que se acumulan como sedimentos en el lecho de un río.
Munger lo traduciría en términos de acumulación.
El progreso real no viene de arranques heroicos que duran tres días, sino de la constancia inteligente que atraviesa meses.
30 minutos de repaso diario con foco valen más que cinco horas de lectura errática un domingo por la noche.
Una mejora mínima en tu defensa como una pausa estudiada, un gesto que refuerza tu mensaje o un cierre que deje huella, puede cambiar la percepción del tribunal en ese momento crítico.
Y ahora que cerramos 2025, en esta última noche del año, vale la pena detenerse y preguntarse:.
¿Qué pequeñas decisiones diarias quieres que definan tu 2026?
Tu círculo de competencia
Otra de las ideas fundamentales de Munger, y quizá la más liberadora.
Trabaja donde puedes ser excelente.
Tu círculo de competencia no es «lo que te gusta» o «lo que suena bonito en una programación».
Es aquello que puedes dominar, explicar con seguridad, defender con ejemplos reales cuando el tribunal te mira esperando que tropieces.
Por eso, al construir tu Unidad Didáctica, elige contenidos que conozcas bien, situaciones que puedas argumentar sin titubear, medidas de atención a la diversidad que no sean un catálogo genérico copiado de cualquier manual. La brillantez no está en complicarlo todo con terminología rimbombante: está en hacerlo claro, viable, convincente.
En hacerlo profundamente tuyo.
El arte de ordenar ideas
Imagina tu defensa como un discurso.
No gana quien grita más, sino quien ordena mejor las ideas, quien logra que el mensaje llegue sin ruido, sin estática, sin que el tribunal tenga que hacer un esfuerzo adicional para seguirte.
Los grandes oradores romanos sabían que la estructura era tan importante como el contenido.
Tu entrenamiento debe parecerse más a la retórica clásica que al estudio memorístico.
Argumentar, priorizar, responder con serenidad.
Ensaya con cronómetro.
Grábate.
Escúchate con honestidad brutal.
Ajusta.
Repite.
Evita lo que mata exposiciones.
Evita la improvisación estructural,
Evita el desorden de fondo.
Evita la falta de un cierre memorable.
Porque el tribunal, como cualquier audiencia, necesita saber dónde empieza tu historia, por dónde transita y, sobre todo, dónde termina. Necesita ese momento en el que todo cobra sentido.
El legado
Dos años después de su muerte, Munger sigue enseñando. No dejó frases célebres para enmarcar en la pared.
Dejó algo mejor, un sistema de pensamiento que resiste el tiempo, las modas, los cambios de paradigma. Una forma de mirar el mundo que sigue siendo útil porque está construida sobre principios sólidos, no sobre trucos efímeros.
Y tú, en tu oposición, debes hacer algo parecido.
Construir un sistema propio, un método que resista la presión, la incertidumbre, el miedo.
Construir un método que puedas llevar contigo no solo al tribunal, sino al aula, cuando finalmente esa plaza sea tuya y tengas delante a esos estudiantes que merecen a alguien que piensa con claridad.
No se trata de ser perfecto.
Se trata de equivocarte menos, de pensar mejor, de sumar cada día una piedra más a ese edificio invisible que es tu preparación.
Se trata de construir tus propios fundamentos, tu propio «101» personal.
Y mientras esta última noche del año se despide y el nuevo espera con esa mezcla de promesa y vértigo que traen todos los comienzos, quizá valga la pena detenerse un momento. Mirar atrás sin culpa. Mirar adelante sin ansiedad. Y decidir, con serenidad, qué clase de persona quieres ser en 2026.

Feliz Año Nuevo
Que 2026 sea el año en que todo encaje.
Que sea el año de tu plaza.
Y que sea un año en el que, como Munger, vuelvas siempre a los fundamentos que realmente importan.
Empieza el año con fundamentos sólidos
Empieza 2026 con claridad, con método, con un equipo que entiende lo que es preparar una oposición de verdad. No solo accederás a los mejores contenidos para preparar las oposiciones de secundaria, sino que te unirás a una comunidad que sabe que la preparación también debe ser humana, construida sobre principios sólidos.
Tu plaza te está esperando en 2026
Desde todo el equipo de Opositiva
🎊 📚 ✨
Que este nuevo año te traiga claridad, constancia y la serenidad necesaria para alcanzar tu meta. Nos vemos en 2026, con más fuerza que nunca.