Lo que no nos contaron
La mujer en la ciencia: Una revisión necesaria
Esta semana le estábamos dando vueltas a qué tema tratar en el post, y caímos en que hoy, 11 de febrero, es el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.
Lo cierto es que no sabemos cómo no hemos caído antes, pero empezamos a repasar nuestros posts y cuando mencionábamos nombres propios, a excepción de Taylor Swift, han sido hombres (Tesla, Einstein, Marco Polo, Cervantes, Shakespeare, Sherlock Holmes, Amundsen, Levi Strauss, Charlie Munger…). No todos, pero sí la inmensa mayoría. Craso error, y hoy es el día perfecto para enmendar esta circunstancia.
Por qué el 11 de febrero importa (también en las oposiciones)
Proclamado por la ONU en 2015
El 11 de febrero nació para reconocer el papel fundamental de las mujeres y niñas en la ciencia y la tecnología. Según la UNESCO, menos del 30 % de los investigadores en el mundo son mujeres. En España, representan el 41 % del personal investigador total, pero la brecha se acentúa en disciplinas STEM y en puestos de liderazgo científico.
Que exista un día para visibilizar esto no es un gesto simbólico vacío. Es el reconocimiento de un problema real que lleva siglos reproduciéndose y que tiene consecuencias directas en las aulas que tú vas a diseñar.
Un domingo cualquiera y un vídeo de YouTube
Estaba procrastinando, saltando de un vídeo a otro sin demasiado criterio, cuando apareció la historia de Sabrina González Pasterski. Una chica que con doce años reconstruyó una avioneta Cessna en el hangar de su abuelo. Que con dieciséis ya tenía licencia de piloto y realizó su primer vuelo en solitario. Que esa historia —la del avión— es solo el principio, y ni siquiera la parte más impresionante.
Lo que me hizo detenerme no fue solo ese logro. Fue preguntarme por qué no había escrito sobre ella antes. O sobre otras como ella.
Los sesgos funcionan así. No aparecen con cartel de neón. Se camuflan entre lo normal, lo habitual, «lo que siempre se ha hecho».
No se trata de una revelación dramática. Simplemente de darse cuenta de que estás reproduciendo patrones heredados sin cuestionarlos. Y de que hacerlo es parte del trabajo de cualquier buen docente.
La historia del hombre
No, no es ningún error. Es para recalcar que cuando éramos niños, en muchos casos al estudiar historia, se estudiaba la historia del hombre y no de la humanidad.
No es un tema baladí, tener referentes ayuda, y mucho. Los libros de texto mencionaban científicos, exploradores, artistas. La inmensa mayoría, hombres. Cuando aparecía alguna mujer, solía venir etiquetada: «la única mujer que…» o similares.
Nadie nos explicaba que no eran excepciones. Simplemente eran las que habían logrado sortear todos los obstáculos y, además, que sus nombres no fueran borrados después.
Sin darnos cuenta, hemos perpetuado ese patrón. Post tras post, reproduciendo un canon cultural heredado. No hace falta ser un villano para contribuir al problema. Basta con no revisarlo.
Las mujeres (las que siempre estuvieron)
Hipatia de Alejandría enseñaba matemáticas y filosofía en el siglo IV. Las computadoras humanas de la NASA cuyos cálculos hicieron posible llegar a la Luna, pero cuyos nombres permanecieron ocultos durante décadas. Rosalind Franklin, cuyas imágenes de difracción de rayos X fueron usadas sin su permiso para describir la doble hélice del ADN.
📷 La historia que no te contaron
En 1952, Rosalind Franklin tardó más de cien horas en obtener una fotografía. La llamó Foto 51. Era la imagen más nítida que existía del ADN. Perfecta. Irrefutable.
Nunca supo que alguien se la había mostrado a Watson y Crick sin pedirle permiso. Cuatro años después, ellos recibieron el Nobel. Rosalind murió a los 37 años sin enterarse de que su fotografía había sido la pieza que les faltaba.
¿Cómo se le roba el mayor descubrimiento del siglo XX a alguien? Muy fácil. Ni siquiera hace falta que lo noten.
La lista es larga. Y no son casos aislados. Son un patrón sistemático que atraviesa todas las disciplinas, épocas y geografías.
Ey, espera. Hablemos de Sabrina
Sabrina Pasterski es mucho más que la historia de un avión. El avión es una anécdota bonita. Pero la trayectoria adulta de Sabrina no tiene nada de anecdótica.
⚡ La trayectoria de una mente brillante
Reconstruye una avioneta Cessna. La pone a volar.
Obtiene la licencia de piloto y realiza su primer vuelo en solitario.
Entra en el MIT. Obtiene la beca de prácticas de la NASA en su primer año.
Se gradúa del MIT en tres años con el expediente más alto en la historia del departamento de física.
Describe el Spin Memory Effect, clave para detectar ondas gravitacionales.
Doctora en física teórica por Harvard. Hoy trabaja en el Instituto Perimeter de Física Teórica en Canadá.
Su trabajo teórico no es decorativo. Contribuyó al desarrollo del triángulo Pasterski-Strominger-Zhiboedov (PSZ) y sus investigaciones sobre agujeros negros están cambiando la forma en que la física comprende el universo. Y solo tiene 32 años.
A partir de ahora, dedicaremos posts regulares a contar historias como esta.
No como excepciones curiosas. Simplemente como personas que hicieron cosas importantes y cuyos nombres merecen el mismo espacio que sus contemporáneos masculinos. Porque Sabrina no es la excepción. Es la prueba de lo que ocurre cuando a alguien no le quitan el derecho a ocupar el espacio que merece.
Sesgos y Programación Didáctica
Cuando diseñas una Programación Didáctica, cuando eliges ejemplos para tus Situaciones de Aprendizaje, estás tomando decisiones sobre qué historias merecen ser contadas en el aula. Y esas decisiones tienen consecuencias.
💡 Herramienta práctica para oposiciones
Cuando revises tu programación, haz una lista de todos los referentes que mencionas. Cuenta cuántos son mujeres. Si el desequilibrio es muy evidente, no hace falta reescribirlo todo. Simplemente ve incorporando referentes femeninos donde tengan sentido y documenta en tu programación el enfoque de igualdad como valor transversal.
Reconocer que tienes un sesgo es el primer paso. Pero no basta. Hace falta actuar. Cambiar el relato poco a poco y hacer espacio para las historias que han estado demasiado tiempo en segundo plano.
Preparamos personas, no expedientes
En Opositiva trabajamos para que seas mejor docente, no solo para que apruebes. Te damos herramientas para construir aulas más conscientes, equilibradas y justas.