El primer destino
María Moliner tampoco eligió el suyo. Lo que hizo después cambió el idioma de todos.
Verano de 1922.
Una joven de veintidós años abre una carta y lee que ha aprobado la oposición al Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos.
Es la sexta mujer que lo consigue en la historia de España y la más joven de todas. Después de años estudiando por libre, sosteniendo a su madre y a sus hermanos, con el padre ausente y la economía familiar en equilibrio precario, la plaza es suya.
Y entonces llega el destino.
El Archivo General de Simancas. La Biblioteca Nacional lo cuenta con una sobriedad demoledora, no era el que había deseado.
Un pueblo de Valladolid, un clima frío que no convenía a la salud de su madre, lejos de la vida intelectual de Madrid que llevaba años persiguiendo. Se llamaba María Moliner. Casi medio siglo después, su Diccionario de uso del español sería la obra lexicográfica más ambiciosa escrita en castellano en el siglo XX.
Este verano, miles de docentes van a abrir una pantalla y ver el nombre de un centro que no eligieron. Pero recuerda, los destinos en prácticas son destinos provisionales para este curso.
El verano del mapa
Después de las notas y de la fase de concurso llega la parte del proceso de la que casi nadie habla: la adjudicación del destino de prácticas y la reordenación de las bolsas.
Durante este verano, sabrás si das clase a veinte minutos de casa o a hora y media, si te toca el instituto que conocías o uno del que no habías oído hablar. Aprobar la oposición te da la plaza, no te da el sitio. Y esa distinción, que parece administrativa, es la que más desgasta emocionalmente el primer año.
El destino que te adjudican decide dónde trabajas. No decide qué construyes allí.
Lo que Moliner hizo en Simancas
Moliner no se resignó ni tampoco se rompió. Hizo dos cosas a la vez, y las dos importan.
La primera, trabajar el sistema.
Se movió dentro de las reglas del cuerpo. Concursó al Archivo Histórico Nacional y no lo consiguió. Entonces buscó una salida lateral y pidió el Archivo de la Delegación de Hacienda en Murcia, plaza que obtuvo por ser la única solicitante. Años después llegaría Valencia. Ningún salto fue heroico, fueron movimientos pacientes, uno detrás de otro, sabiendo qué se pedía y cuándo.
La segunda, no dejar de construir mientras esperaba.
En Murcia fue nombrada ayudante en la Facultad de Filosofía, la primera mujer que entraba en la Universidad de Murcia. En Valencia dio clases de Gramática y Literatura en la Escuela Cossío y organizó bibliotecas rurales con las Misiones Pedagógicas. Y en Madrid, ya represaliada y despojada de sus cargos tras la guerra, escribió durante quince años, por las tardes y después de la biblioteca, las fichas de un diccionario que ninguna institución le había encargado.
El paralelismo con el opositor que empieza no es forzado, es literal. Tu carrera docente no la define el centro que te toca, la define lo que decides hacer dentro de él.
Tres decisiones para estas semanas
- Si estás en bolsa, entiende cómo se ha reordenado la tuya. Las bolsas se rehacen con cada proceso selectivo. Tu número no es el del año pasado. Saber en qué tramo estás te dice si conviene ampliar provincias, especialidades o disponibilidad, y eso se decide ahora, no en septiembre.
- Prepara el centro antes de conocerlo. En cuanto tengas el nombre, busca su proyecto educativo, su contexto sociocultural y sus programas. No para impresionar a nadie, para que tu programación didáctica y tus situaciones de aprendizaje encajen con el alumnado real que vas a tener delante.
- Decide qué vas a construir este curso. Un proyecto pequeño y concreto, un banco de situaciones de aprendizaje de tu materia, la biblioteca de aula que no existe, una unidad que quieras dejar impecable. Ese material es, a la vez, tu mejor herramienta docente y tu munición para la próxima oposición.
Y si este verano el resultado no ha sido el que esperabas, el mensaje es el mismo que te contábamos cuando hablamos de Margarita Salas. La carrera se juega a largo plazo, no en una convocatoria. Interinidad, media jornada o un destino a ochenta kilómetros no son un veredicto sobre tu valía. Son el punto de partida, igual que Simancas. Piensa de cara al próximo concurso de traslados quizá puedas repetir el de prácticas, quizás no porque como ya sabes los destinos en prácticas son destinos provisionales.
El destino te lo adjudican.
La plaza te la preparas.
En Opositiva trabajamos contigo lo que sí depende de ti.
Temas sólidos, programación propia y una defensa oral que convenza al tribunal.