#131 Evaluación docente en España: apto para siempre

Ilustración de un informe con sello rojo APTO, una pluma estilográfica cerrada y un calendario cuyas hojas se desvanecen, simbolizando una aptitud permanente.
La vocación docente a examen · 2 · Firmar y olvidarse I

Apto para siempre

La fase de prácticas es la última vez que alguien evalúa formalmente cómo enseña un docente funcionario. Lo que pasa después depende casi solo de él.

Hay una palabra que todo docente funcionario recuerda. No es aprobado. Es la que llega unos meses después, cuando termina la fase de prácticas.

APTO

Negro sobre blanco.

Ese día alguien ha mirado tu trabajo en el aula, lo ha valorado y ha firmado un informe.

Es un momento importante.

Y para muchos docentes es también algo más extraño: la última vez en toda su carrera que alguien evalúa formalmente cómo enseñan.

Con esta entrega abrimos un pequeño bloque dentro de la serie, firmar y olvidarse.

Tres momentos del sistema en los que una firma cierra la puerta a cualquier exigencia posterior. Hoy, el del funcionario. Los dos siguientes, el del interino y el del opositor.

Qué evalúa de verdad la fase de prácticas

Durante un curso, con carácter general seis meses de actividad docente, un tutor, la dirección y la inspección observan tu trabajo. Es la única evaluación del desempeño real que pasa todo el profesorado funcionario. En la oposición todavía no hay alumnos; en las prácticas, sí.

El problema no es la fase de prácticas. El problema es lo que viene después. Salvo que surja un problema serio, nadie vuelve a entrar en tu aula para valorar cómo enseñas. La inspección supervisa centros, pero no puede hacer un seguimiento periódico de cada docente. Sería materialmente imposible.

La ley lo prevé desde 2006. El artículo 106 de la LOE encarga a las administraciones elaborar planes de evaluación de la función docente. Cada comunidad lo ha desarrollado a su manera, y algunas apenas lo han hecho. En la encuesta TALIS de 2018, España aparecía entre los países con más profesorado que nunca había recibido una evaluación formal.

El sistema te evalúa con lupa durante un curso y después te deja a solas con tu conciencia profesional durante treinta y cinco años.

Dos docentes con la misma firma

Imagina a dos profesores que obtuvieron el apto el mismo año, en el mismo centro.

La primera rediseña cada curso las unidades que no funcionaron. Prueba una rúbrica nueva, pide a un compañero que entre en su clase, se forma en lo que le falta. El segundo lleva quince años con los mismos apuntes y la misma presentación.

Para el sistema, los dos son exactamente lo mismo. Aptos. Ninguna evaluación posterior los distingue. Y un sistema que no distingue entre quien se esfuerza y quien no acaba castigando a quien se esfuerza, porque le pide lo mismo y le devuelve lo mismo.

Hay que decirlo, una inmensa mayoría del profesorado es como la primera docente. Pero la segunda opción también existe, y es el que alimenta los tópicos sobre la profesión. Les dedicaremos una entrega entera al cerrar este bloque.

Qué dice la evidencia

La tentación es pedir que se evalúe a todos cada año. La investigación pide matizar. Lo que mejor funciona no es poner nota a los docentes, sino observarlos y darles retroalimentación. En Cincinnati, un sistema en el que compañeros formados observaban varias clases al año con una rúbrica clara mejoró los resultados del alumnado en los cursos siguientes, según el estudio de Eric Taylor y John Tyler. Y quienes más mejoraron fueron los que partían más bajo.

El riesgo contrario también es real. Una evaluación que consista en rellenar más papeles no mejora a nadie. Lo que hace falta no es burocracia. Es que alguien que sabe entre en el aula y diga qué ve.

Y tú, mientras preparas la oposición

1.- Decide hoy qué docente quieres ser el día después del apto.

Nadie te lo va a exigir. Precisamente por eso es una decisión tuya.

2.- Tu programación ya te pide evaluarte.

La normativa LOMLOE exige evaluar el proceso de enseñanza y la propia práctica docente. Casi todas las programaciones lo despachan en tres líneas. Si propones indicadores concretos, observación entre compañeros o una rúbrica de autoevaluación, demuestras ante el tribunal la madurez profesional que este debate echa de menos. Lo trabajamos a fondo en el curso de Programación Didáctica.

3.- Acostúmbrate ya a que te miren.

Graba tus ensayos de defensa oral y pide a alguien que sepa que te diga qué ve. Es exactamente lo que, según la evidencia, más mejora a un docente.

Que te miren con atención antes del tribunal

En Opositiva te damos pautas para que corrijas tus temas, tu programación, tu unidad didáctica y tu defensa oral. Alguien que sabe de qué tu trabajo, te ayuda.

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