Antes de leer el número
Abrimos la serie sobre PISA 2025 por donde casi nadie empieza
¿Qué mide PISA de verdad? ¿a quién¿ ¿dónde? ¿a quién deja fuera? ¿qué no puede medir?
El 8 de septiembre salieron los resultados de PISA 2025 y, durante una semana, España entera se convirtió en experta en evaluación educativa. Hubo titulares de hundimiento, de culpables y de podios. Después, silencio. El siguiente PISA ya no será dentro de tres años, sino de cuatro.
Entre el ruido y el silencio queda un espacio del que casi nadie se ocupa. Leer el informe con calma. Eso es lo que vamos a hacer los viernes durante seis semanas.
Y empezamos por lo que debería ir antes de cualquier ranking. Antes de discutir un número, hay que saber qué número es, qué nos dice ese número.
Qué mide PISA (y qué no)
PISA no evalúa un curso ni un currículo. Evalúa a alumnado de 15 y 16 años que está terminando la etapa obligatoria, y mide si es capaz de aplicar lo que sabe de lectura, matemáticas y ciencias a situaciones de la vida real.
Eso tiene 2 consecuencias que se olvidan con facilidad.
La primera
Un alumno que ha repetido curso entra en la muestra igual que uno que no, porque cuenta la edad, no el curso.
La segunda
PISA no mide la historia, la filosofía, la música, la educación física, la convivencia ni la capacidad de trabajar en grupo. Mide tres competencias muy importantes, no todo lo que hace una escuela.
Quién hizo la prueba en España. 29.967 alumnos de 956 centros, dentro de un estudio con unos 760.000 estudiantes de 91 países y economías.
Qué sacó España. 477 en ciencias, 457 en matemáticas y 451 en lectura. La media de la OCDE fue un poco superior 482, 463 y 461. Son mínimos históricos.
Cómo leer una diferencia. La OCDE suele equiparar unos 20 puntos a un curso escolar de aprendizaje. Es una aproximación, pero ayuda a no dramatizar ni minimizar.
A quién deja fuera
Aquí está la parte que casi nunca llega a los titulares. Las normas de PISA permiten excluir hasta un 5 % del alumnado. Por ejemplo, estudiantes con discapacidades que les impiden hacer la prueba o recién llegados que todavía no dominan el idioma.
España ha excluido en esta edición un 7,9 %, un 2,9 % por encima del límite. Y la media esconde extremos. Según la nota de la OCDE sobre España, Cataluña ha pasado de excluir un 5,6 % a un 23,2 %, y Murcia de un 4,1 % a un 12,7 %. La propia OCDE advierte de que eso probablemente infla los resultados.
En Cataluña, de 2.545 alumnos de la muestra se excluyeron 591, la mayoría por discapacidad cognitiva, emocional o conductual. Sus resultados no se pueden comparar con los de otras comunidades ni con ediciones anteriores, y por eso en esta serie no los usaremos para comparar.
Una media sube cuando mejora quien está dentro.
Y también cuando sale de la foto quien iba a bajarla.
Esto no es una acusación. Es una pregunta legítima que cualquier docente se hace con sus propias notas: ¿Quién se ha presentado al examen y quién no?
Las preguntas que nadie se hace
Cuando sale PISA, la conversación pública se reduce a dos preguntas.
¿En qué puesto estamos ?
¿De quién es la culpa?
Hay otras más útiles:
¿Qué significa el número? Que un sistema obtenga 451 en lectura no dice qué alumnos leen mal ni por qué. Dice cómo se reparte el rendimiento de una población.
¿En qué centros? La muestra está diseñada para representar al conjunto, pero detrás de cada media hay institutos muy distintos.
¿Con qué esfuerzo? PISA es una prueba sin consecuencias para el alumno. No sube nota ni cuenta para nada. Cuánto se esfuerza un adolescente de 15 años en un examen así es una pregunta abierta que merece estudio.
¿Qué aporta el profesorado? PISA no evalúa a los docentes. Para hablar de ellos hay que cruzarlo con otras fuentes, como la encuesta TALIS. Lo haremos en la última entrega.
Nada de esto invalida PISA. Es la evaluación internacional más rigurosa que tenemos y sus tendencias, sobre todo cuando se repiten en muchos países a la vez, hay que tomarlas en serio. La media de la OCDE está en mínimos históricos en las tres competencias. Eso no es un problema de muestreo. Leer PISA con calma no es quitarle importancia. Al contrario, es tratarle de dar la importancia que se merece, ni más, ni menos.
Qué significa esto en tu aula y en tu oposición
Lo que acabamos de hacer con PISA es lo mismo que te pide la LOMLOE con tu propia evaluación. Saber qué mides, con qué instrumento, a quién y con qué limitaciones.
Si en la defensa oral te preguntan por los resultados de PISA (sería raro, pero podría pasar), la respuesta que puntúa no es un lamento ni un titular. Es una respuesta con criterio, qué evalúa la prueba, qué ha pasado en tu comunidad, qué matices tiene el dato y qué haces tú en el aula con la competencia lectora o matemática. Y si en tu programación hablas de evaluación competencial, PISA es un ejemplo excelente de lo que significa evaluar competencias aplicadas a contextos reales.
Lo que viene
El próximo viernes miramos a casa. Castilla y León sigue en el podio de las tres competencias, pero ha caído más que la media española. Las dos cosas son verdad y vamos a contar las dos.
Un ranking no aprueba oposiciones.
El criterio, sí
Un tribunal no te va a preguntar en qué puesto quedó tu comunidad. Te va a pedir que sepas evaluar, programar y explicar lo que haces. En Opositiva preparamos los temas, la programación didáctica, la unidad didáctica y la defensa oral.