#125 Declaración de principios

Ilustración editorial horizontal que une un documento histórico con pluma y sello de lacre y un cuaderno moderno con seis principios, calendario de septiembre y taza.

237 años después · #125

Declaración de principios

Seis artículos para empezar septiembre sabiendo qué no vas a negociar

El 26 de agosto de 1789 culminaba en Francia la votación de uno de los textos más influyentes de la historia contemporánea: la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

Entre el 20 y el 26 de agosto, la Asamblea Constituyente fue aprobando su preámbulo y sus diecisiete artículos.

Pocas páginas para una ambición enorme.

Establecer una serie de principios fundamentales sobre los que construir algo nuevo.

Hoy, exactamente 237 años después, no pretendemos comparar la trascendencia histórica de aquella Declaración con preparar unas oposiciones. Pero sí podemos rescatar una idea extraordinariamente útil para quien empieza a mirar hacia septiembre.

Antes de construir algo complejo conviene decidir cuáles son los principios que van a sostenerlo.

Y eso tiene mucho que ver con la preparación de oposiciones de secundaria.

Agosto termina. Empiezan las decisiones

Finales de agosto tiene algo de frontera.

El verano todavía no ha terminado oficialmente, pero septiembre aparece ya en el horizonte.

Regresan los horarios, las clases, las reuniones, las listas de tareas y esa sensación de que ahora sí comienza el curso de verdad.

Para muchos opositores también empieza una nueva etapa.

Y ahí aparece el primer error.

Abrir el calendario antes de haber decidido qué quieres hacer con él.

Comprar carpetas antes de saber qué vas a guardar en ellas.

Descargar cientos de documentos.

Crear horarios imposibles.

Prometerte que estudiarás seis horas diarias, entrenarás, trabajarás, prepararás clases, dormirás ocho horas y además tendrás vida social.

El problema no suele ser la falta de entusiasmo. El problema es empezar por las normas pequeñas sin haber definido antes los principios importantes.

Una declaración antes que un calendario

La Declaración de 1789 no pretendía regular cada detalle de la vida cotidiana.

Establecía principios sobre los que después debía construirse el resto.

Haz algo parecido con tu oposición.

Antes de diseñar el calendario de septiembre, escribe qué reglas quieres que sean prácticamente innegociables durante tu preparación de oposiciones de secundaria.

Nosotros proponemos seis.

Artículo 1. Mi oposición será mía

Parece evidente, pero no siempre lo es.

Tu tema no debería parecer escrito por otros veinte opositores.

Tu programación didáctica no debería ser una plantilla a la que has cambiado el nombre del instituto y dos colores.

Tu defensa tampoco debería convertirse en una sucesión de frases memorizadas cuyo significado apenas has hecho tuyo.

Puedes utilizar modelos, materiales, ejemplos, inteligencia artificial y la ayuda de una academia.

De hecho, hacerlo bien puede ahorrarte una enorme cantidad de tiempo. Pero el resultado debe pasar por tu criterio.

Este artículo se entiende mejor con un modelo mental que ya trabajamos aquí: el círculo de competencia, es decir, saber con precisión qué dominas y qué estás fingiendo dominar.

Lo que entra en tu círculo lo defiendes.

Lo que no, se nota en la primera pregunta del tribunal.

El tribunal no busca una fotocopia. Evalúa a un futuro docente.

Artículo 2. La constancia tendrá más poder que los atracones

Septiembre suele despertar al opositor heroico.

Ese que el día 1 está dispuesto a estudiar hasta que se desgaste la mesa.

El problema es que una oposición no se gana el 1 de septiembre. Tampoco el 2. Ni siquiera el 30.

Se construye durante meses.

Tres horas reales y sostenibles pueden ser mucho más valiosas que ocho horas imposibles durante cuatro días seguidas de una semana de agotamiento.

Tu planificación debe poder sobrevivir a tu trabajo, a tus obligaciones, a un mal día y a un martes cualquiera de noviembre.

No diseñes el horario de la persona que te gustaría ser durante tres días. Diseña el de la persona que puedes ser durante todo el curso.

Artículo 3. Comprender estará por encima de acumular

Más documentos no significan necesariamente mejor preparación.

Puedes tener tres versiones de cada tema, veinte esquemas, cuatro manuales y una carpeta de enlaces que necesitaría otra oposición entera para poder revisarse.

La pregunta importante es otra: ¿eres capaz de convertir toda esa información en un tema que puedas redactar con coherencia el día del examen?

Preparar los temas exige seleccionar, organizar, relacionar y personalizar.

El valor no está en cuánto material acumulas, sino en cuánto eres capaz de transformar en conocimiento útil.

Una biblioteca enorme en la que no sabes encontrar nada sirve de bastante poco cuando comienza a correr el reloj.

Artículo 4. La normativa será un instrumento, no decoración

Hay expresiones que aparecen en muchas programaciones porque parece que tienen que estar ahí.

Competencias específicas, criterios de evaluación, situaciones de aprendizaje, Diseño Universal para el Aprendizaje…

Pero nombrarlas no significa comprenderlas.

La normativa educativa debe ayudarte a justificar las decisiones de tu programación, no convertirse en un conjunto de referencias que añades para ocupar espacio.

Si incluyes una metodología, debes saber por qué.

Si planteas una actividad, debes poder explicar qué persigues con ella.

Si seleccionas un instrumento de evaluación, debes entender qué información quieres obtener.

La coherencia es mucho más difícil de memorizar que de construir. Por eso merece la pena construirla desde el principio.

Artículo 5. Practicar tendrá el mismo rango que estudiar

Puedes saber muchísimo y no conseguir demostrarlo.

Es una de las grandes crueldades, y también de las grandes realidades, de cualquier proceso selectivo.

El día de la prueba no te preguntarán cuántas horas has estudiado. Verán lo que eres capaz de hacer en un tiempo determinado y bajo unas condiciones concretas.

Por eso tu preparación debe incluir ensayos desde el principio.

Escribir temas con tiempo limitado, explicar partes de tu programación en voz alta, grabarte, cronometrarte y trabajar tu defensa oral.

Un músico no prepara un concierto leyendo únicamente la partitura.

Un deportista no prepara una competición estudiando únicamente la técnica.

El opositor tampoco debería preparar un examen limitándose a estudiar.

Artículo 6. Descansar no será incumplir el plan

Quizá sea el artículo que más cuesta respetar.

Cuando preparas oposiciones aparece con facilidad la sensación de que cualquier hora en la que no estudias es una hora que otra persona está aprovechando.

Y así el descanso comienza a producir culpa.

Pero una planificación que necesita que estés permanentemente al cien por cien está mal diseñada.

Habrá semanas mejores y peores.

Habrá días improductivos.

Enfermarás, tendrás compromisos, aparecerán problemas en el trabajo y simplemente habrá momentos en los que necesitarás parar.

Descansar no es abandonar la oposición.

Descansar forma parte de una preparación sostenible.

Los principios sirven precisamente cuando las cosas se complican

Es fácil cumplir un plan cuando estás motivado.

Lo difícil llega después.

Cuando una semana no avanzas lo previsto.

Cuando un tema parece imposible.

Cuando ves en redes sociales a alguien que asegura llevar estudiados treinta temas mientras tú todavía estás revisando el octavo.

Cuando comienzas a dudar de tu programación.

Cuando alguien te cuenta que su preparador utiliza un método completamente diferente.

Ahí necesitas volver a tus principios.

En 1789 se escribieron principios para que permanecieran cuando las circunstancias cambiasen. Esa es precisamente la utilidad de una declaración: recordar qué es importante cuando aparece el ruido.

Tu pequeña declaración para este curso podría resumirse así:

  1. Prepararé una oposición personal.
  2. Seré constante antes que heroico.
  3. Comprenderé antes de acumular.
  4. Utilizaré la normativa con sentido.
  5. Practicaré lo que tendré que hacer ante el tribunal.
  6. Y descansaré lo suficiente para poder mantener todo lo anterior.

No parece revolucionario.

Precisamente por eso funciona.

El 1 de septiembre no necesitas empezar de cero

Todavía quedan unos días antes de septiembre.

No necesitas llenarlos de estudio frenético.

Puedes utilizarlos para revisar qué tienes, decidir qué necesitas y construir una estrategia realista para los próximos meses.

Porque preparar unas oposiciones de secundaria consiste en estudiar, por supuesto. Pero también en tomar cientos de decisiones pequeñas.

Y esas decisiones son mucho más fáciles cuando sabes qué principios no quieres negociar.

Hace 237 años alguien entendió que antes de redactar muchas normas era necesario dejar claras unas pocas ideas esenciales.

Quizá este miércoles sea un buen día para hacer tú lo mismo.

Escribe tu declaración. Después, construye tu oposición sobre ella.

Únete a Opositiva

Programación didáctica, unidad didáctica, elaboración de temas y defensa oral. Empieza septiembre con un método y con alguien que revise lo que escribes antes de que lo lea el tribunal.

Ver los cursos de Opositiva

Comparte:

Entrar en lista de espera Te informaremos cuando el producto esté disponible. Por favor escribe tu correo electrónico en el siguiente campo.